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¿Por qué invertir en CFDs?

Los Contratos por Diferencia (CFDs) son uno de los derivados financieros más populares en el mundo financiero. No obstante, aún existen muchos inversores que no entienden cómo funcionan o para qué se utilizan los CFDs.

Como el nombre lo indica, un CFD es un contrato entre dos partes para intercambiar la diferencia entre el precio de apertura y el de cierre de un activo.

Dado que los CFDs obtienen su valor del activo subyacente que están negociando, y en realidad no se compra o se vende ningún activo, se los considera un tipo de derivado.

Los CFD son un tipo de producto apalancado. El inversor coloca una suma inicial de capital y su proveedor de CFD le permite asumir una exposición al mercado mucho mayor.

Una de las razones detrás de por qué las personas a veces se confunden con respecto a lo que son los CFD es porque los CFD se pueden usar para diferentes tipos de clases de activos.

Por ejemplo, los servicios de Tradex, permite a los clientes operar CFDs de un gran rango de tipos de activos como acciones, índices, divisas, criptodivisas, bonos y materias primas.

Eso significa que incluso si el concepto de CFD se aplica por igual a diferentes activos (es decir, usted paga la diferencia entre el precio en la posición de apertura y la posición de cierre), los activos subyacentes que determinan el valor y la volatilidad de los CFD son drásticamente diferentes.

Los operadores e inversores pueden usar CFD para obtener la exposición que buscan en los mercados financieros. También les apoyamos a tener una buena comprensión de los activos subyacentes.

Apalancamiento, empoderando su inversión

La característica de producto apalancado de los CFDs, da oportunidad a los inversores de optimizar su inversión al permitir operar una posición de mercado mucho mayor que la cantidad real que han invertido, esto lo hace un producto muy popular para inversores de todo tipo, desde el más novato, hasta el inversionista experto.

Otra de sus características, es la facilidad de liquidación, por lo que los inversionistas a corto plazo, utilizan este producto para sus operaciones intradía.

En algunos mercados tradicionales, cuando el inversor compra una determinada acción, las regulaciones le impiden liquidarlo en cierto tiempo (que puede variar entre una semana a medio año, dependiendo el tipo de acción y el mercado), sin embargo, operar con CFDs le permite al inversor entrar y salir del mercado incluso en cuestión de minutos, siempre que exista contraparte para su operación, lo que le confiere liquidez y acota los riesgos de exposición al mercado.

En términos generales, la mayoría de los operadores a corto plazo no buscan aferrarse a una posición de mercado a largo plazo. Por el contrario, apuntan a utilizar el apalancamiento para obtener ganancias a través de fluctuaciones a corto plazo en los precios utilizando sus propios métodos de negociación, como el análisis técnico.

Por ejemplo, en el mercado tradicional, si un inversor coloca $10,000.00 en una acción y esta se desliza un 0.10% en un día, el inversor ganaría $10.00 (suponiendo que las regulaciones le permitieran liquidarlo en el mismo día).

Operando con CFDs apalancados, utilizando un apalancamiento de 100:1, esto significaría el inversionista utilizaría los $10,000.00 como garantía para operar en el mercado un valor 100 veces mayor. Es decir, su posición de mercado sería de $1,000,000.00. Con el mismo deslizamiento de la acción de 0.50% el cliente tendría un retorno de $1,000.00 dólares.

Una ventaja más de los CFDs es su bidireccionalidad: La operación de CFD en su forma más básica no es diferente de cualquier otra transacción de mercado ya que implica un acuerdo entre dos partes (un comprador y un vendedor) para transferir un contrato a un precio y tiempo específicos.

Un concepto erróneo común sobre operar CFDs es sólo se puede ganar cuando los mercados están en una tendencia alcista, pero nada podría estar más lejos de la verdad. Aquí describiremos algunos de los elementos básicos que permiten a los inversores de CFD obtener ganancias tanto al alza como a la baja.

En la jerga comercial, la compra de un CFD generalmente se conoce como una “posición larga” y esto generalmente requiere una expectativa de que el valor de un activo aumentará durante la vigencia del contrato de inversión (el CFD). Sin embargo, para que se realice esta compra, debe haber una parte dispuesta a adoptar una opinión contraria y vender ese activo al comprador. La venta de un activo a menudo se denomina ‘posición corta’. Un concepto esencial que los nuevos operadores deben entender es que el comercio de CFD es lo suficientemente flexible como para permitir una amplia variedad de estrategias y que los operadores pueden establecer posiciones largas o cortas en cualquier momento, en función de sus expectativas individuales del mercado.

En resumen, al ser los CFDs instrumentos bilaterales, donde una contraparte compra, esperando que suba el valor y otra vende esperando que baje, los inversionistas pueden ganar tanto a la alza (con operaciones Largas) como a la baja (con operaciones cortas).

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